Ejercicio y función cognitiva

Autores/as

  • Marcela González-Gross
  • Beatriz Maroto Sánchez
  • Jara Valtueña Santamaría
  • Francisco Fuentes Jiménez

Palabras clave:

Función cognitiva, actividad física, niños, tercera edad

Resumen

La relación entre ejercicio físico y función cognitiva aparece como un tema importante a cualquier edad y está adquiriendo una importancia cada vez mayor en los últimos años.Estudios epidemiológicos demuestran una prevalencia de problemas cognitivos, psicológicos y conductuales de entre el 10 y el 20% en niños y adolescentes. A su vez, el deterioro cognitivo va agravándose a medida que avanza el proceso de envejecimiento. Para el año 2050, se prevé que se pueda cuadruplicar el número de casos con Enfermedad de Alzheimer a nivel mundial.Numerosos son los factores que participan en la función cerebral, entre los que se encuentran diversos neurotransmisores y hormonas. El ejercicio ejerce un efecto inductor de la síntesis de todos ellos. Paralelamente al gasto energético incrementado por el ejercicio se debe asegurar una adecuada ingesta nutricional e hídrica. Tanto la formación, el desarrollo y el funcionamiento del cerebro dependen de los nutrientes que aporta la dieta.Alteraciones del estado nutricional o deficiencias subclínicas de nutrientes pueden ocasionar desequilibrios, disfunciones mentales y deterioro cognitivo que abarcan desde variaciones en el estado de ánimo hasta enfermedades degenerativas como el caso de la demencia tipo Alzheimer.Datos de investigaciones recientes apuntan a que  unos hábitos de vida saludables con la inclusión de realización de actividad física regular contribuyen a una mejora del rendimiento académico, de la atención y concentración en jóvenes pudiendo disminuir el riesgo o retrasar el deterioro cognitivo en la edad adulta y en la vejez.

Publicado

2012-03-28